
Y el hecho está ahí.
En la temporada de mi exilio estuve en contacto con las corrientes más diversas (que me ayudaron a crear este razonamiento), una de las cuales admite los siguientes hechos:
- La Inevitable Soledad del Ser: Así te encuentres rodeado de gente en todo el día, siempre va a ser la lucha entre la vida y uno.
Siempre cuando vas a dormir lo harás solo, nadie comparte los mismos sueños, por mucho que dos personas duerman lo más juntas posibles, dentro del espacio del sueño, las mentes son individuales.
- El Continuo Soporte: El ser humano siempre creará continuos soportes para poder aceptar la realidad, al contrario de las paredes que se pueden crear, estos soportes no nos separan de la realidad, sino que ayudan a asimilarla, sin ellas la existencia sería inaceptable.
Por mucho que se negase su creación , están ahí, en cada teoría que creamos, en cada acto de fe que realicemos, en cada sueño.
También declara la transformación de las almohadas en los muñecos de felpa.
Solo bastan las dos premisas anteriores para mi explicación:
Las almohadas siempre han permanecido invariables en la sensación de bienestar a la hora de dormir. Esa sensación de bienestar, queramos o no, ha ido más allá del apoyar la cabeza a la hora de dormir.
Las personas tenderán siempre a reflejar sus sentimientos, recuerdos y pensamientos y, a la hora de dormir, lo más cercano es una almohada. Poco a poco, las personas, han ido asimilando a sus costumbres (por decirlo de alguna manera), el reflejo de ideas hacia ese, siempre atento, receptor.
Pero la imagen de almohada no ayuda mucho así que, como ciertas ideas tienen imágenes diferentes para diferentes personas, ésta a tenido que someterse (estoicamente por cierto) a la metamorfosis.
Obviamente no iban a tener forma de bombillo eléctrico, ni de madera, mucho menos de vidrio, así que se utilizó otro objeto de reflejos más profundos: Los animales.
Estos también, estoicamente hay que reafirmar, han sido el objetivo de los reflejos de los seres humanos.
Los resultados son los que vemos.
Pero dejemoslo así, por que estos muñecos de felpa son un soporte a la realidad también. Ellos por un momento se convierten en esa persona, en ese deseo, en ese sueño. Hace menos difícil la vida y la hace más brillante.
A pesar de parecer algo desolador pensar en que algo inanimado sea a la vez lo que puede mantener a una persona con esperanzas, eso es nesesario para vivir.
En la temporada de mi exilio estuve en contacto con las corrientes más diversas (que me ayudaron a crear este razonamiento), una de las cuales admite los siguientes hechos:
- La Inevitable Soledad del Ser: Así te encuentres rodeado de gente en todo el día, siempre va a ser la lucha entre la vida y uno.
Siempre cuando vas a dormir lo harás solo, nadie comparte los mismos sueños, por mucho que dos personas duerman lo más juntas posibles, dentro del espacio del sueño, las mentes son individuales.
- El Continuo Soporte: El ser humano siempre creará continuos soportes para poder aceptar la realidad, al contrario de las paredes que se pueden crear, estos soportes no nos separan de la realidad, sino que ayudan a asimilarla, sin ellas la existencia sería inaceptable.
Por mucho que se negase su creación , están ahí, en cada teoría que creamos, en cada acto de fe que realicemos, en cada sueño.
También declara la transformación de las almohadas en los muñecos de felpa.
Solo bastan las dos premisas anteriores para mi explicación:
Las almohadas siempre han permanecido invariables en la sensación de bienestar a la hora de dormir. Esa sensación de bienestar, queramos o no, ha ido más allá del apoyar la cabeza a la hora de dormir.
Las personas tenderán siempre a reflejar sus sentimientos, recuerdos y pensamientos y, a la hora de dormir, lo más cercano es una almohada. Poco a poco, las personas, han ido asimilando a sus costumbres (por decirlo de alguna manera), el reflejo de ideas hacia ese, siempre atento, receptor.
Pero la imagen de almohada no ayuda mucho así que, como ciertas ideas tienen imágenes diferentes para diferentes personas, ésta a tenido que someterse (estoicamente por cierto) a la metamorfosis.
Obviamente no iban a tener forma de bombillo eléctrico, ni de madera, mucho menos de vidrio, así que se utilizó otro objeto de reflejos más profundos: Los animales.
Estos también, estoicamente hay que reafirmar, han sido el objetivo de los reflejos de los seres humanos.
Los resultados son los que vemos.
Pero dejemoslo así, por que estos muñecos de felpa son un soporte a la realidad también. Ellos por un momento se convierten en esa persona, en ese deseo, en ese sueño. Hace menos difícil la vida y la hace más brillante.
A pesar de parecer algo desolador pensar en que algo inanimado sea a la vez lo que puede mantener a una persona con esperanzas, eso es nesesario para vivir.


